México, el “Gigante de CONCACAF”

Foto: @miseleccionmx

La selección mexicana de fútbol busca la clasificación para la próxima copa del mundo que se festejará en Rusia 2018, para ello, debe terminar en los primeros 3 lugares del hexagonal final, y de esta forma, acceder de manera directa, o bien, concluir en cuarto lugar y enfrentarse en ronda de repechaje con una selección asiática, para acceder a la máxima fiesta del fútbol. Esta forma de clasificación se debe al formato que se maneja actualmente, donde a la zona de CONCACAF se le otorgan 3 boletos y medio para la justa mundialista.

Actualmente, la selección marcha en primer lugar de la clasificación con 7 puntos tras vencer el pasado viernes a la selección de Costa Rica en el estadio Azteca y su próximo encuentro será frente a Trinidad y Tobago, en calidad de visitante. Todo parece indicar que, a menos que pase algo extraordinario, México se clasificará a la siguiente copa del mundo; ya sea antes o después de la Copa Confederaciones pero estará en la próxima justa mundialista. No olvidemos que aunque los números sean favorables para la selección dirigida por el colombiano Juan Carlos Osorio, los pasados procesos mundialistas no han sido nada benévolos para los entrenadores, ya que el Director Técnico que inicia, no siempre llega al mundial.

Entonces, ¿Por qué a la selección nacional le cuesta tanto los procesos eliminatorios  y necesitan hacer cambio de estratega antes de las copas del mundo?

Para todo esto, nos desviaremos un poco para aclarar varias situaciones: Primero, a México lo han catalogado como el gigante de CONCACAF desde hace ya varios años, pero la realidad es que es un título que en resultados  queda bastante grande, pues basándonos en la actualidad, México no ha sustentado  con números este “nombramiento” que se le ha dado; segundo, no olvidemos que los últimos procesos mundialistas han sido complicados para la selección, desde que fueron anfitriones en México 86 solo han sido primeros en el hexagonal final en Estados Unidos 94, donde el equipo de las barras y las estrellas no participó en la eliminatoria por ser anfitrión, y en Francia 98; por último, el Tri no ha logrado conseguir la clasificación al dichoso quinto partido en los últimos mundiales, instancia que Estados Unidos y Costa Rica ya alcanzaron, incluso dando mejores impresiones que la misma selección mexicana.

Esta situación sumándola a los problemas extra cancha que ha vivido la selección, como el famoso escándalo de los “Cachirules”, que prohibió a México de participar en competencias internacionales durante dos años, dejándolos fuera del mundial de Italia 90. Con ello, figuras como Hugo Sánchez en su mejor momento, Zague, Ricardo Peláez, Claudio Suarez, Carlos Hermosillo, entre otros, no pudieron brillar en el mundial y se perdieron la oportunidad de demostrar a nivel internacional la gran técnica que manejaban. Asimismo, los escándalos de disciplina en concentraciones, negativas por los jugadores para venir a las convocatorias, partidos lastimosos en Confederaciones y en mundiales, escándalos con árbitros en Copa Oro y el más reciente, la derrota 7-0 frente a la selección de Chile, dejan en tela de juicio la grandeza que rodea la atmósfera de la Selección Nacional de México.

Mencionados estos puntos, retomemos el tema de los procesos mundialistas de México, donde no se puede negar que grandes jugadores han vestido la playera nacional, como el mítico capitán, Rafa Márquez; el todo aguerrido, “Matador” Hernandez; el siempre confiable, Borgetti; el mejor portero mexicano en la historia, Jorge Campos. Entonces, ¿por qué la selección se complica tanto la fase de clasificación si somos el llamado “Gigante” de CONCACAF?, si hemos sido campeones en mundiales sub 17, con buenas participaciones en selección sub 20, campeones Olímpicos y con jugadores promesa que aparecen en el listado de futuras estrellas por parte de  la FIFA

En mi opinión, todo es un déficit por parte de algunos directivos quienes ponen los intereses económicos sobre los futbolísticos; en lugar de competir con selecciones de primer mundo buscan la comodidad de un contrato millonario para enfrentarse con selecciones inferiores a la nuestra.

La realidad es que los federativos programan partidos mediocres, incluso no siendo fecha FIFA, todo esto demerita los llamados a la Selección Nacional y ocasiona que muchos jugadores sin credenciales para portar la camiseta estén en las concentraciones. Todo esto lo aceptamos nosotros, pues no podemos exigir jóvenes de alto nivel si en nuestra liga la mitad de los jugadores son foráneos y la mayoría de ellos solo vienen a robar dinero; los federativos ponen reglas como la 10/8 que impiden el desarrollo de los jóvenes, y los representantes tienen mucho poder en los clubes con “acuerdos”, además existen “pactos de caballeros” entre los equipos que impiden el desarrollo de nuestro fútbol.

La Liga MX cada vez debuta menos mexicanos, donde los procesos de formación se pierden, lo que ocasiona que las futuras promesas mexicanas no puedan despegar, no existe uniformidad en categorías inferiores de selección como en clubes, caso contrario a lo que hacen selecciones como Alemania, España, Italia, Brasil, entre otras, que la mayoría de los jugadores de inferiores logran llegar a la selección mayor y no se pierden tantos jugadores en el proceso.

Con todos estos factores negativos, no podemos considerar a México como el “Gigante” de CONCACAF. Si nosotros mismos no nos cuestionamos por qué no se respetan los procesos desde categorías inferiores, nuestro palmarés quedará con Copas Oro dudosas, participaciones pobres en Confederaciones y Copa América.

 La realidad, la triste realidad, nos demuestra que hace mucho la selección nacional no ha logrado nada significativo, porque están los títulos que son obligatorios ganarlos y los títulos que de ganar, pondrían de cabeza a toda una nación.

Dejemos ya de lado los pretextos de cansancio por parte de los “Europeos” refiriéndose a los viajes, los pretextos de los jugadores que militan en México de no poder jugar tantos partidos en poco tiempo. La realidad es que México dejó fuera lo futbolístico hace mucho tiempo y se enfoca ahora en lo económico, factor de miedo, por la falta de apoyo a jóvenes y se prefiere contratar a extranjeros sin calidad.

Los rivales de la zona cada vez juegan mejor y son más competitivos, por lo que México ya no es el equipo que espantaba a sus rivales con solo pararse en la cancha de juego. La actualidad es que el Tri se ha convertido en una selección más, sin aspiraciones a nada o eso es lo que nos ha demostrado, donde una posible copa del mundo está lejos si no se hace algo para mejorar; ésta es la realidad de nuestra selección, la de los últimos procesos mundialistas. Cada vez nos cuesta más calificar y no es solo opinión de uno porque grandes periodistas como José Ramón Fernandez, Antonio Moreno y ex futbolistas han salido a decir que los procesos no se respetan porque no existe una estructura sólida o un plan a futuro  para mejorar.

Mientras los intereses económicos sigan como prioridad y no se quiera salir de la zona de confort donde se encuentra la selección, no habrá una futura mejoría para el fútbol mexicano ni para nuestro representativo nacional.

México puede romper las estadísticas y cerrar muchas bocas con una clasificación no tan dramática como lo fue la pasada si se respeta el proceso de Osorio y se dejan de lado los pretextos absurdos. Exijamos a los seleccionados y a los federativos una selección digna para el mundial, y para poder hacer que el  título de “gigante de Concacaf”  de verdad sea un nombramiento merecido, debe demostrarlo dentro  y fuera del terreno de juego.

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